Armagedón - Eventos finales de la profecía bíblica
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Un planeta en crisis y el clamor por el fin
Cientos de informes se multiplican a lo largo de la costa oriental. El nivel del mar continúa aumentando y comunidades enteras se ven obligadas a reubicarse. Se exhorta a los ciudadanos a evacuar de inmediato. Un terremoto de magnitud devastadora sacude ciudades costeras, causando la muerte de más de doscientas mil personas y dejando incontables heridos. Los disturbios se expanden por los centros urbanos y la violencia se intensifica. Las autoridades imponen toques de queda bajo ley marcial y despliegan fuerzas militares, aunque su presencia resulta insuficiente para controlar el caos. Advertencias urgentes se emiten sobre tsunamis, vientos extremos y desastres inminentes. El mundo parece desmoronarse ante los ojos de la humanidad.
Desde hace milenios, las personas se preguntan cómo terminará el mundo. En tiempos recientes, esta pregunta se vuelve aún más apremiante. ¿Será el fin provocado por una guerra nuclear que aniquile toda vida? ¿O por la sequía, la contaminación y la sobrepoblación que desaten conflictos armados por recursos escasos? ¿Podría un virus altamente contagioso y mortal provocar una pandemia mundial que diezme a la humanidad? En todo el planeta existe una sensación creciente de que algo terrible se aproxima.
La palabra Armagedón se utiliza con frecuencia para describir una catástrofe global que pone fin al mundo. Aunque solo aparece una vez en toda la Biblia, este término apocalíptico ha inspirado innumerables películas, novelas y videojuegos. Pero la pregunta esencial permanece: ¿qué es realmente Armagedón? ¿Se trata de una batalla colosal que estallará en Medio Oriente antes del regreso de Cristo? ¿Será un conflicto militar literal entre las superpotencias del mundo? ¿O es un símbolo de algo mucho más grande?
Lo que sigue revela lo que la Biblia enseña acerca de esta batalla final y sobre el fin del mundo tal como lo conocemos.
El significado bíblico de Armagedón
La Biblia menciona Armagedón una sola vez, en el último libro de las Escrituras, donde se afirma que los poderes del mundo son reunidos en un lugar llamado, en hebreo, Armagedón. Este término está compuesto por dos palabras hebreas transliteradas al griego: har, que significa monte, y meguidó, que se relaciona con la reunión de tropas.
Este nombre apunta al valle de Megido, un lugar donde se libraron numerosas batallas decisivas en la historia del antiguo Israel. Allí mismo se encuentra el monte Carmelo, escenario del enfrentamiento entre el profeta Elías y los profetas de Baal. Sin embargo, la cuestión clave es si esta batalla final ocurrirá literalmente en ese lugar geográfico o si representa un conflicto de naturaleza diferente.
Para comprenderlo, la Biblia ofrece señales que indican cuándo Armagedón se acerca.
El aumento del conocimiento y las señales del fin
El profeta Daniel anunció que las palabras proféticas serían selladas hasta el tiempo del fin, cuando muchos correrían de aquí para allá y el conocimiento aumentaría. Antes del mundo moderno, durante aproximadamente seis mil años, el ser humano no podía viajar más rápido que un caballo o un barco a vela. Hoy, viajes que antes requerían meses se completan en minutos. La revolución digital ha producido cambios inimaginables para generaciones pasadas, incluyendo el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
Pero el cumplimiento más profundo de esta profecía se observa en el aumento del conocimiento profético. Los libros proféticos de la Biblia ahora se comprenden con mayor claridad que nunca.
Jesús mismo advirtió que antes del fin habría guerras y rumores de guerras, hambres, pestes y terremotos en diversos lugares. Estas señales, dijo, serían solo el comienzo de dolores. Basta observar el mundo actual para ver cómo las fuerzas políticas y naturales han hecho de la Tierra un lugar cada vez más peligroso. En apenas un siglo, la humanidad ha soportado dos guerras mundiales, innumerables conflictos armados y el crecimiento del terrorismo internacional.
Durante siglos, el armamento humano fue limitado, pero hoy existen armas biológicas, químicas y nucleares capaces de extinguir la vida en el planeta. El libro de Apocalipsis predice que llegará el tiempo en que Dios destruirá a quienes destruyen la Tierra. Jesús mismo declaró que, si aquellos días no fueran acortados, nadie sobreviviría.
A esto se suma un aumento sin precedentes de desastres naturales: terremotos masivos, incendios forestales gigantescos, volcanes destructivos, inundaciones extremas, huracanes, tornados y fenómenos climáticos extraños. Cristo anunció que habría señales en el sol, la luna y las estrellas, angustia de las naciones, el mar bramando y los corazones de los hombres desfalleciendo por el temor.
Decadencia moral y condiciones espirituales finales
La Escritura enseña que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Los hombres serían amantes de sí mismos, del dinero, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, sin afecto natural y violentos. La historia muestra que en los días de Noé la violencia condujo al diluvio, y que en tiempos de Lot la riqueza, la ociosidad, la perversión sexual y el orgullo llevaron a la destrucción de Sodoma y Gomorra.
De la misma manera, la creciente violencia, avaricia y corrupción moral del mundo moderno no deberían sorprender a nadie. A medida que la historia humana se acerca a su desenlace, Satanás libera sus engaños más peligrosos. La Biblia advierte que en los últimos tiempos muchos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y doctrinas de demonios.
El espiritismo, antes claramente rechazado por las Escrituras, se vuelve socialmente aceptable e incluso promovido. Programas de televisión y películas con temas ocultistas proliferan, especialmente entre los jóvenes. A pesar de esta oscuridad espiritual, la Biblia enseña que la gracia de Dios abunda aún más.
La proclamación final del evangelio
Jesús prometió que antes de su regreso el evangelio del reino sería predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones. Lo que antes parecía imposible hoy es una realidad: misioneros, libros, transmisiones satelitales, redes sociales e internet permiten que el mensaje de salvación alcance cada rincón del planeta.
Todos estos factores confirman que la humanidad vive en los últimos días. El aumento del conocimiento, la inestabilidad global, la destrucción ambiental y el auge del ocultismo apuntan al cumplimiento acelerado de las profecías finales. La Biblia declara que las fuerzas del bien y del mal llevarán al mundo al conflicto definitivo: Armagedón.
La gran tribulación y el último llamado de misericordia
Antes del desenlace final, la Biblia anuncia un tiempo de tribulación sin precedentes. Sin embargo, justo antes de que estalle esta crisis definitiva, un poderoso mensaje de misericordia ilumina la Tierra. El Espíritu Santo es derramado con gran poder sobre el pueblo fiel, impulsándolo a proclamar la verdad con valentía, llamar al arrepentimiento y exhortar a la obediencia a los mandamientos de Dios.
Se produce un reavivamiento mundial. Pero simultáneamente, Satanás introduce un engaño paralelo. Manifestaciones ocultistas se intensifican. Espíritus malignos se hacen pasar por los muertos, por seres amados y por personajes bíblicos, proclamando mensajes de paz mientras introducen errores doctrinales peligrosos.
La imposición mundial de una falsa adoración
Los líderes políticos y religiosos, incapaces de controlar el caos global, promueven leyes que regulan la adoración. Estas normas parecen promover la moralidad y la preservación del planeta, pero en realidad preparan al mundo para aceptar la marca de la bestia. La Biblia declara que este poder obligará a todos a adorar bajo amenaza de muerte.
Tal como ocurrió en los tiempos de Ester, Daniel y los jóvenes hebreos en Babilonia, el conflicto gira en torno a la obediencia a la ley de Dios. El mismo escenario se repite en el tiempo del fin: los fieles deben decidir entre obedecer a Dios o ceder ante la presión del mundo.
La aparición del falso Cristo
En el clímax del engaño, Satanás se manifiesta visiblemente, haciéndose pasar por Cristo. Realiza milagros, sana enfermos y aparenta resucitar muertos. Las multitudes lo aclaman como el Salvador esperado. Muchas religiones del mundo ven en él el cumplimiento de sus profecías.
Sin embargo, la Biblia advierte que Satanás puede transformarse en ángel de luz. Este falso Cristo promueve un sistema de adoración que contradice los mandamientos de Dios y logra unir a las religiones del mundo bajo una falsa unidad espiritual.
La decisión final de la humanidad
El mundo queda dividido en dos grupos irreconciliables: quienes guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, y quienes aceptan la marca de la bestia. Cuando cada persona ha tomado su decisión definitiva, el tiempo de gracia se cierra. Entonces caen las siete últimas plagas sobre los que rechazaron la verdad.
La segunda venida de Cristo
En el momento más oscuro, la voz de Dios resuena desde el cielo declarando que todo está consumado. Un terremoto sin precedentes sacude la Tierra y Cristo aparece en gloria acompañado por todos los ángeles. Todo ojo lo ve. Los muertos en Cristo resucitan, y los fieles vivos son transformados. Ambos grupos son arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire.
El milenio y la restauración final
La Tierra queda desolada durante mil años mientras los redimidos reinan con Cristo en el cielo. Satanás queda confinado a un planeta devastado, obligado a contemplar los resultados de su rebelión. Al final del milenio, la Nueva Jerusalén desciende del cielo y los impíos resucitan para enfrentar el juicio final.
Tras una última rebelión inútil, el fuego desciende del cielo y purifica la Tierra. El pecado y Satanás son destruidos para siempre.
Un cielo nuevo y una tierra nueva
Dios crea un cielo nuevo y una Tierra nueva donde no existe más el dolor, la muerte ni el sufrimiento. Los redimidos viven eternamente en un mundo restaurado, explorando el universo y creciendo sin límites en conocimiento y gozo. La única huella del pecado son las cicatrices en las manos de Cristo, recuerdo eterno de su sacrificio por la humanidad.
La Biblia concluye con una invitación solemne: este reino eterno es real y está disponible para todos los que elijan aceptar a Cristo. Es una decisión personal, libre y definitiva, cuyo valor supera cualquier otra elección en la vida.
Este contenido ha sido desarrollado a partir de la conferencia de Doug Batchelor (Armagedón y los eventos finales de la profecía bíblica)
Recopilación y edición: Augusto E.V.
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Comentarios
Publicar un comentario