¿Qué hacer después de haber realizado un pedido específico a Dios?



1. Confiar plenamente en que Dios escucha y responderá

Cada oración sincera recibirá una contestación. Tal vez no llegue esta exactamente como deseáis, o cuando la esperéis; pero llegará de la manera y en la ocasión que mejor cuadren a vuestra necesidad
Dios nos escucha siempre, debemos descansar en que Él sabe lo que es mejor y lo dará en el momento oportuno.

2. Persistir en oración sin desánimo

Después de orar, hemos de seguir reclamando las promesas; 
Si no hay una respuesta inmediata, no desconfíes
La oración no siempre tiene una respuesta instantánea. Dios prueba la fe y la perseverancia. Como Jacob, debemos “luchar en oración hasta alcanzar la victoria”

3. Actuar conforme a la oración hecha

Debemos creer que Dios escucha, y luego poner en práctica nuestras oraciones

Si pediste por sabiduría, busca decisiones sabias. Si oraste por fortaleza, camina en fe como si ya la hubieras recibido. Dios no responde a la pasividad.

4. Agradecer y alabar aunque aún no veas la respuesta

La alabanza y la gratitud confieren poder a nuestras oraciones
Agradecer antes de recibir demuestra fe genuina. La gratitud anticipada es un acto poderoso de confianza.

5. Permanecer en obediencia y comunión con Dios

La oración no sirve de nada si la vida no concuerda con ella; 
La oración sin una fe viva no logra nada
La vida del que espera respuestas debe ser coherente con lo que ha pedido. No podemos orar por dirección y luego seguir nuestro propio camino.

6. Estar abierto a la voluntad de Dios, no a nuestros deseos

El Señor no responde siempre como esperamos, sino siempre para nuestro bien
A veces Dios dice “no” o “espera” porque tiene algo mejor. La fe verdadera acepta su voluntad como la mejor respuesta.

En resumen, después de orar debes:

  • confiar 
  • perseverar
  • actuar en fe
  • agradecer
  • obedecer
  • estar abierto a la voluntad de Dios

Este contenido ha sido desarrollado a partir del libro La Oración de Ellen G. White
Recopilación y edición: Augusto E.V.

Comentarios