Serie “Conociendo a Babilonia” – Parte 3: La Fornicación de Babilonia
Introducción
Generalmente, los eventos finales son estudiados desde la perspectiva de Daniel, Apocalipsis o Mateo 24. Sin embargo, existe otra manera de abordarlos: comparando los acontecimientos finales de Jesús con los de su pueblo al final de la historia. Esta lección busca trazar ese paralelismo.
La Ramera y los Reyes
Sabemos que el papado será protagonista principal en la crisis que enfrentará el pueblo de Dios. Ellen G. White escribió que hay una similitud marcada entre la iglesia judía apóstata de la época de Jesús y Roma Papal en los últimos días:
“Por su alejamiento del Señor y su alianza con los paganos la iglesia judía se transformó en ramera; Roma se corrompió de igual manera al buscar el apoyo de los poderes mundanos, y por consiguiente recibe la misma condenación.” (CS, p. 433)
“Hay una semejanza sorprendente entre la iglesia de Roma y la iglesia judaica del tiempo del primer advenimiento de Cristo.” (CS, p. 624)
Asimismo, White señaló que siempre que la iglesia obtuvo poder civil lo utilizó para castigar a quienes no admitían todas sus doctrinas. De hecho, las iglesias protestantes que siguieron a Roma en sus alianzas políticas manifestaron la misma inclinación. Fue la apostasía lo que llevó a la iglesia primitiva a buscar apoyo del gobierno civil, preparando el camino para el papado, simbolizado en la bestia (CS, pp. 496-497). Apocalipsis 17 describe a una iglesia que profesa servir a Dios, pero que en realidad es apóstata: “la gran ramera”. ¿Cómo llegó a tal condición? Cayó porque fornicó con los reyes de la tierra:
“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.” (Apoc. 17:1-2)
Apocalipsis 18 refuerza este punto al señalar que “todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella” (Apoc. 18:3).
“Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.” (Apoc. 17:1-2)
Apocalipsis 18 refuerza este punto al señalar que “todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella” (Apoc. 18:3).
Jesús y la Separación de los Reinos
Jesús aclaró la relación entre iglesia y estado en Mateo 22:15-21, cuando dijo:
“Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” Según Él, ambos poderes tienen su lugar y función, pero son distintos. Los diez mandamientos, escritos en dos tablas, refuerzan esta separación: la primera se enfoca en la responsabilidad hacia Dios (Deut. 6:4), y la segunda, en la relación con el prójimo (Lev. 19:18). Jesús resumió ambas dimensiones en los dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo (Mat. 22:34-40).
“Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.” Según Él, ambos poderes tienen su lugar y función, pero son distintos. Los diez mandamientos, escritos en dos tablas, refuerzan esta separación: la primera se enfoca en la responsabilidad hacia Dios (Deut. 6:4), y la segunda, en la relación con el prójimo (Lev. 19:18). Jesús resumió ambas dimensiones en los dos grandes mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo (Mat. 22:34-40).
Las Acusaciones contra Jesús
Los líderes judíos acusaron a Jesús de violar la primera tabla de la ley, pero nunca de infringir la segunda. Entre las acusaciones estuvieron:
- Blasfemia, al perdonar pecados (Marcos 2:7; Juan 10:33).
- Usar el nombre de Dios en vano (Juan 8:58-59).
- Violar el sábado (Juan 9:16; 5:16-18).
El mayor conflicto giró en torno al sábado, pues los judíos lo guardaban de manera incorrecta y odiaban que Jesús lo hiciera de la manera correcta. De igual modo, al final de la historia el mundo cristiano observará un día falso y perseguirá a quienes guarden el día verdadero.
La Tentación del Poder Civil
Jesús vino a establecer un reino espiritual, no terrenal. Sin embargo, Satanás y los judíos deseaban que tomara el poder civil. Satanás le ofreció los reinos del mundo (Mat. 4:8-10), Judas quiso hacerlo rey por la fuerza (Juan 6:15), y Santiago y Juan querían usar violencia contra los Samaritanos (Luc. 9:55-56). Pero Jesús enseñó que el reino de Dios crece de adentro hacia afuera, como la levadura (Luc. 17:20-21). Ellen White advirtió que, aún hoy, muchos intentan establecer el reino de Cristo como dominio terrenal, imponiéndolo mediante leyes humanas (DTG, pp. 469-470).
Un Asunto de Seguridad Nacional
Tras la resurrección de Lázaro, los fariseos temieron perder su influencia y que los romanos destruyeran la nación (Juan 11:47-48). Caifás propuso que era mejor que un hombre muriera por el pueblo (Juan 11:49-50). De igual manera, al final se usará el argumento de “seguridad nacional” para justificar persecuciones contra los que guardan los mandamientos (CS, p. 601). Ese día, el Sanedrín decretó la muerte de Jesús (Juan 11:53). Pedro intentó defenderlo con la espada, pero Jesús le reprendió, diciendo: “Todos los que tomen espada, a espada perecerán” (Mat. 26:51-52), palabras paralelas a Apocalipsis 13:10.
El Juicio Eclesiástico
Jesús fue llevado primero a un tribunal religioso (Mat. 26:57), donde se celebró un juicio plagado de irregularidades:
- No fue imparcial.
- Contrataron falsos testigos.
- Se realizó de noche y en privado.
- El sumo sacerdote lo instó a auto-incriminarse.
- Lo condenaron en viernes, violando la ley.
Finalmente, el tribunal religioso pronunció la sentencia de muerte (Mat. 26:65-66). Pero como no podían ejecutarla sin apoyo civil, llevaron a Jesús ante Pilato (Mat. 27:1-2).
Pilato y los Dos Reinos
Pilato reconoció dos tipos de leyes: la civil y la religiosa. Como Jesús no había violado el código romano, intentó liberarlo. Sin embargo, los líderes judíos insistieron en acusarlo de sedición, alegando que se proclamaba rey (Luc. 23:2). Jesús respondió:
“Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), confirmando que su reino era espiritual. Pilato declaró tres veces que no hallaba delito en Él (Juan 18:38; 19:4,6). No obstante, la presión política y el miedo a perder su cargo lo llevaron a entregarlo para ser crucificado.
“Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), confirmando que su reino era espiritual. Pilato declaró tres veces que no hallaba delito en Él (Juan 18:38; 19:4,6). No obstante, la presión política y el miedo a perder su cargo lo llevaron a entregarlo para ser crucificado.
La Fornicación con César
El clímax llegó cuando los líderes judíos, frente a Pilato, exclamaron:
“No tenemos más rey que César” (Juan 19:15). Al hacer esto, cometieron fornicación espiritual, rechazando a Cristo y uniendo la iglesia al poder del estado romano. Jesús había venido como esposo a casarse con Israel, pero ellos eligieron a César. Así, la apostasía nacional desembocó en ruina nacional, cuando en el año 70 los romanos destruyeron Jerusalén.
“No tenemos más rey que César” (Juan 19:15). Al hacer esto, cometieron fornicación espiritual, rechazando a Cristo y uniendo la iglesia al poder del estado romano. Jesús había venido como esposo a casarse con Israel, pero ellos eligieron a César. Así, la apostasía nacional desembocó en ruina nacional, cuando en el año 70 los romanos destruyeron Jerusalén.
El Paralelo Profético
El mismo patrón se repetirá en los últimos días: las iglesias protestantes, al unirse con el poder secular, formarán una imagen de la bestia (CS, pp. 497-498). Al igual que los judíos, pensarán que al perseguir a los fieles salvarán la nación, pero terminarán provocando ruina nacional (El Evangelismo, p. 174).
La Espada del Espíritu
Después del Pentecostés, los discípulos recibieron la “espada del Espíritu” (Efes. 6:17), no la del poder civil. Miles se unieron al cristianismo sin necesidad de coerción. Sin embargo, al entrar la apostasía, la iglesia se alió con el estado, repitiendo las escenas del juicio y muerte de Jesús. El Papado surgió precisamente de esta unión ilegítima (CS, p. 496).
Lecciones Finales
La esposa de Pilato advirtió a su esposo que no tuviera nada que ver con la condena de Jesús (Mat. 27:19). Aun así, Pilato cedió por temor al tumulto y a perder su posición política. La experiencia de Cristo se repetirá en el pueblo de Dios. Así como Jesús fue traicionado, juzgado y condenado, los fieles enfrentarán persecución. Muchos clamarán por Barrabás en lugar de Cristo, y se considerará “seguridad nacional” eliminar a los que guardan los mandamientos de Dios. Ellen White describe que, en ese tiempo, Satanás buscará convencer al pueblo de Dios de que están separados para siempre de su Padre. Sin embargo, vencerán por la fe en las promesas divinas (CS, pp. 676-679).
Este contenido ha sido desarrollado a partir del tema número 10 del libro “Los Mensajes de los Tres Ángeles” del Pr. Esteban Bohr.
Recopilación y edición: Augusto E.V.
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