La Imagen de la Bestia - Estudiando el papel profético de los Estados Unidos de Norteamérica

Repaso y contexto profético

En los estudios anteriores se explicó que la bestia que sube de la tierra y tiene dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero que habla como dragón, representa a los Estados Unidos de América. Esta nación levantará una imagen de la primera bestia en su honor. La palabra “imagen” significa reflejo o semejanza, por lo que es necesario comprender primero quién es esa primera bestia y cuáles son sus características.
La característica fundamental de la primera bestia —el papado— durante los 1260 años de su dominio fue la unión entre la iglesia y el estado, usando la espada del poder civil para perseguir a quienes no estaban de acuerdo con sus doctrinas y prácticas. De igual modo, la bestia que surge de la tierra —los Estados Unidos— hará una imagen de este sistema, contrariando los principios de su propia Constitución y levantando una réplica del papado. Se repetirán así escenas semejantes a las que ocurrieron en tiempos de Jesús y de Juan Hus. Los dos cuernos semejantes a los de un cordero representan los dos principios fundamentales sobre los cuales se fundó esta nación: la libertad civil y la libertad religiosa. Por más de dos siglos, los Estados Unidos respetaron esa separación entre iglesia y estado. Sin embargo, la profecía afirma tristemente que esta nación terminará hablando como dragón.

La identidad del dragón

El dragón es el protagonista central en las profecías de Apocalipsis 12 y 13. Aunque primordialmente representa a Satanás (Apocalipsis 12:7–9), también simboliza al Imperio Romano (Apocalipsis 12:3; Daniel 7:23; Mateo 2:16), el poder civil que procuró matar al hijo varón. En ambas visiones, el dragón está relacionado tanto con Satanás como con Roma. Por eso, cuando la bestia de la tierra hable finalmente como dragón, hablará no solo como Satanás, sino también como Roma.
Las Escrituras muestran esta conexión: el dragón esperó devorar al niño Jesús tan pronto naciera (Apocalipsis 12:3), y lo hizo por medio de Herodes, gobernante civil de Roma. Más adelante, cuando el Imperio Romano se desintegró, el dragón transfirió su trono, poder y autoridad a la bestia (Apocalipsis 13:2), representando la continuidad del dominio romano en la Roma papal. En resumen, el dragón —Satanás actuando a través de Roma— primero intentó destruir a Cristo (Apocalipsis 12:1–5), luego persiguió a la iglesia durante los 1260 años (Apocalipsis 12:6, 13–15), y finalmente perseguirá al remanente fiel en el tiempo del fin mediante la bestia de la tierra (Apocalipsis 12:17). 
Así, cuando los Estados Unidos hablen como dragón, estarán actuando bajo el mismo espíritu de Roma. Ellen White explica: 
    “El ‘hablar’ de la nación son los actos de sus autoridades legislativas y judiciales. Por esos actos la nación desmentirá los principios liberales y pacíficos que expresó como fundamentos de su política.” (El Conflicto de los Siglos, p. 495).

Una bestia peculiar y su simbolismo

Esta es la única profecía en la que se especifica el tipo de cuernos de una bestia, detalle que debe ser significativo. Además, es la única bestia que ayuda a la anterior a recuperar el poder perdido, mientras que las otras destruyeron a sus predecesoras. Jesús reconoció la legitimidad de dos reinos: el de Dios y el del César (Mateo 22:15–21). Reconoció ambos poderes, pero separados. De allí deriva el principio de la libertad civil y religiosa. Sin embargo, muchos cristianos modernos confunden patriotismo con religiosidad, buscando que el gobierno apoye causas religiosas —oración en escuelas públicas, fondos para instituciones eclesiásticas o símbolos religiosos en lugares estatales—, sin comprender que la separación entre iglesia y estado es tanto un principio cristiano como patriótico. Unir ambos poderes sería ir en contra de Cristo y de los fundadores de la nación.

La Primera Enmienda y su violación profética

La Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos establece: “[Cláusula 1] El Congreso no hará ninguna ley que tenga que ver con el establecimiento de religión, [cláusula 2] ni que prohíba el libre ejercicio de ella, [cláusula 3] ni que coarte la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y pedir justicia al gobierno.”
Las historias bíblicas de Daniel 3 y Daniel 6 ilustran lo que sucede cuando el poder civil viola estas cláusulas. En Daniel 3, Nabucodonosor estableció una observancia religiosa al mandar adorar una imagen bajo pena de muerte. Esto viola la cláusula que prohíbe el establecimiento de religión. Los tres jóvenes hebreos se negaron a obedecer, y Dios intervino directamente para salvarlos.
En Daniel 6, el rey Darío prohibió la oración a cualquier otro dios durante treinta días, violando la cláusula que garantiza la libre práctica de la religión. Daniel desobedeció fielmente, fue lanzado al foso de los leones, y Dios también lo libró. Ambos relatos muestran que cuando el poder civil invade la esfera religiosa, surge la persecución, y solo Dios puede vindicar la fidelidad de su pueblo.

La Primera Enmienda en el tiempo del fin

Ellen White advierte que los Estados Unidos violarán la Primera Enmienda al promulgar leyes dominicales que impondrán la observancia del domingo y prohibirán el sábado:
    “Vendrá el tiempo en que los hombres no solo prohibirán trabajar el domingo, sino que procurarán obligar a los hombres a trabajar el sábado. Y se les pedirá que renuncien al sábado y se suscriban al domingo; y si no lo hacen, se les exigirá que entreguen su libertad y su vida.” (Maranatha, p. 177).
Cuando eso ocurra, la apostasía iniciada en la Edad Media se completará: el protestantismo apóstata, simbolizado por las hijas de la ramera, influirá sobre el poder civil para imponer la marca de la bestia.
Así como el papado destruyó el principio apostólico de la separación entre iglesia y estado, el protestantismo apóstata destruirá el principio constitucional estadounidense de esa misma separación.

Leyes inconstitucionales y el papel de la Corte Suprema

Muchos se preguntarán: ¿no sería una ley dominical una violación clara de la Primera Enmienda? ¿Y no sería igualmente inconstitucional prohibir la observancia del sábado? La respuesta lógica sería sí. Sin embargo, las profecías revelan que esos reclamos caerán en oídos sordos.
No se eliminará la Primera Enmienda, sino que la Corte Suprema reinterpretará su sentido, declarando constitucionales leyes que son, en realidad, inconstitucionales, especialmente en tiempos de crisis nacional.
En ese momento, la nación tendrá apariencia de cordero, pero hablará como dragón.
El sistema de gobierno estadounidense posee tres ramas: legislativa, ejecutiva y judicial. Aunque muchos creen que la más poderosa es la ejecutiva, en realidad es la judicial, particularmente la Corte Suprema, que tiene la autoridad de declarar constitucional o no una ley.
Actualmente, la mayoría de los jueces de la Corte Suprema son de trasfondo católico, lo que refuerza la advertencia profética sobre la creciente influencia del papado en la nación.
Ellen White escribió: 
    “Cuando un gobierno protestante sacrifica los principios que la han hecho libre e independiente e introduce en la Constitución los principios del papado, está sumiendo al país en los horrores romanos de las edades oscuras.” (Review and Herald, 11 de diciembre de 1888).

El surgimiento de la imagen de la bestia

White también advirtió hace más de un siglo: 
    “Cuando la tierra que Dios levantó para dar refugio a su pueblo repudie los principios del protestantismo y apoye la apostasía romana que procuró alterar la ley de Dios, entonces se revelará la obra final del hombre de pecado… Por un acto nacional impondrán la observancia del falso sábado y revivirán la tiranía y opresión de la conciencia.” (Signs of the Times, 12 de junio de 1893). 
Cuando esto ocurra, los Estados Unidos habrán formado una imagen de la bestia, repitiendo la unión de iglesia y estado que caracterizó al papado durante los 1260 años. 
    “Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera el gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada por la iglesia para cumplir sus fines.” (El Conflicto de los Siglos, p. 496).

Ecumenismo religioso y político

En las últimas décadas ha surgido una fuerte unión entre iglesias protestantes y la Iglesia Católica, cooperando en temas sociales y políticos como el aborto, el matrimonio, la pobreza o el cambio climático. Esta unión, tanto religiosa como política, prepara el terreno para la imposición de leyes religiosas.
Ellen White advirtió: 
    “Los protestantes se han entremetido con el papado, han hecho concesiones que sorprenden a los mismos papistas. Los hombres cierran sus ojos ante el verdadero carácter del romanismo… Hay necesidad de despertar al pueblo ante este enemigo peligrosísimo de la libertad civil y religiosa.” (El Conflicto de los Siglos, p. 622).

Repetición de la historia: de Pilato al fin del tiempo

Como en los días de Pilato, los líderes religiosos impulsarán a los gobernantes civiles a promulgar leyes contra el pueblo de Dios. Ellen White escribió: 
    “A fin de asegurarse la popularidad y el apoyo, los legisladores cederán a la exigencia por una ley dominical.” (Testimonies for the Church, t. 4, p. 451).
Así se repetirá la historia del juicio de Cristo. Los líderes religiosos incitarán al pueblo contra los fieles del sábado, acusándolos de deslealtad y rebeldía. Las mismas escenas se repetirán al final.

El protestantismo impotente

Cuando la iglesia primitiva perdió el poder del evangelio, se unió al estado para imponer la moralidad, dando origen al papado. De igual modo, el protestantismo moderno, al perder el Espíritu Santo, recurre al poder civil para corregir males sociales. En lugar de predicar el evangelio transformador, muchos líderes se aferran al activismo político, al evangelio de la prosperidad y a movimientos de milagros, olvidando que el verdadero poder está en la proclamación de la Palabra de Dios por medio del Espíritu Santo.

El cumplimiento final de la profecía

Apocalipsis 17 describe la culminación de estos eventos: la ramera sentada sobre muchas aguas fornica con los reyes de la tierra, embriagándolos con el vino de sus falsas doctrinas. Junto con sus hijas, derrama la sangre de los santos. Pero al final, los mismos poderes políticos que ella utilizó se volverán contra ella: 
    “Aborrecerán a la ramera, la dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego.” (Apocalipsis 17:16). 
Ellen White comenta este desenlace: 
    “Los hombres verán que fueron engañados… se volverán contra los falsos pastores… las espadas que debían destruir al pueblo de Dios se usarán para destruir a sus enemigos.” (El Conflicto de los Siglos, pp. 713–714).

Conclusión: el patrón profético

A lo largo de la historia, el mismo patrón se ha repetido:
  • El rey Darío se volvió contra los enemigos de Daniel.
  • Asuero se volvió contra Amán.
  • Los judíos usaron a Roma para matar a Jesús, y Roma se volvió contra ellos.
  • El Papado usó el poder civil durante 1260 años, y luego ese poder lo llevó cautivo en 1798.
  • Finalmente, los reyes de la tierra que fueron instrumentos de la ramera se volverán contra ella.
Así se cumplirá la justicia divina. Lo que fue en figura en el pasado, se repetirá con poder global al final de los tiempos. La imagen de la bestia será la gran prueba final para la humanidad, y el pueblo de Dios permanecerá firme, defendiendo la verdad en medio de la apostasía universal.


Este contenido ha sido desarrollado a partir del tema número 17 del libro “Los Mensajes de los Tres Ángeles” del Pr. Esteban Bohr.
Recopilación y edición: Augusto E.V.

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