Serie “Conociendo a Babilonia” – Parte 1: El Espíritu de Babilonia
Introducción
Apocalipsis 14:8 declara:
"Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación."En esta lección comenzaremos a estudiar el mensaje del segundo ángel que anuncia la caída de Babilonia. A este tema dedicaremos tres lecciones:- El espíritu de Babilonia.
- El vino de Babilonia.
- La fornicación de Babilonia.
Antes de comprender el espíritu de Babilonia en Apocalipsis, necesitamos regresar al lugar donde Babilonia tuvo su origen: Génesis 11. Los medios de comunicación, los científicos, los gobernantes y las instituciones educativas del mundo actual son incapaces de entender cómo terminará la historia de este planeta, pues no creen en las Escrituras como relato histórico confiable. Enseñan que el mundo llegó a existir mediante un largo proceso de evolución y consideran los relatos de Génesis 1–11 como mitos o leyendas. Por lo tanto, también rechazan el testimonio profético del Apocalipsis, tratándolo como una obra de ciencia ficción, comparable a las profecías de Nostradamus. Pero si se ignoran o rechazan los relatos de Génesis, también será imposible entender el fin de la historia, pues estos capítulos iniciales son tipológicos. Al desechar Génesis y Apocalipsis, la humanidad navega sobre un océano de incertidumbre, sin brújula ni compás. Repasemos, entonces, un suceso que ocurrió unos cien años después del diluvio para descubrir lo que nos revela respecto al tiempo del fin.
"Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación."
Dios manda a dispersarse
Apenas Noé y su familia salieron del arca, Dios les ordenó dispersarse por la tierra. No era su plan que se consolidaran en un solo lugar. Génesis 9:1 afirma:
“Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.”
El propósito divino era impedir que el mal se consolidara.
El origen de Babilonia
En la Biblia, los nombres de personas y lugares tienen un significado profundo. El nombre expresa la naturaleza o el carácter de quien lo lleva. Así, Eva significa “madre de todos los vivientes”, Babel “confusión”, Betel “casa de Dios”, Peniel “rostro de Dios”, Jacob/Israel “suplantador” o “príncipe de Dios”, y Yahweh Jireh “Dios proveerá”. El fundador de Babilonia y constructor de la torre de Babel fue Nimrod, cuyo nombre significa “rebelión” (Génesis 10:8-11). La construcción de la ciudad y la torre representó un acto de abierta rebelión contra Dios. Génesis 11:1-2 señala que toda la tierra tenía una sola lengua y unas mismas palabras. Esto no solo implica un mismo idioma, sino un mismo espíritu y propósito: desobedecer a Dios y consolidarse en un solo lugar para establecer un “nuevo orden mundial”.
El proyecto conjunto
Génesis 11:3-4 describe el plan de los constructores:
"Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra."
Según Patriarcas y Profetas, su propósito era impedir la dispersión, mantener la comunidad unida, fundar un imperio mundial y perpetuar la fama de sus fundadores. La torre sería un monumento a la grandeza humana. Además, desconfiaban de la promesa divina de no enviar otro diluvio. Pensaban salvarse mediante la tecnología, construyendo una torre más alta que las aguas del diluvio. Elena de White explica que esperaban incluso descubrir la causa del cataclismo (PP, p. 112).
La investigación divina
Génesis 11:5 dice:
“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”
Dios siempre investiga antes de ejecutar juicio. Registra la maldad de las naciones y permite que su iniquidad alcance cierto límite, como sucedió con los amorreos, Jerusalén antes de Nabucodonosor, y Babilonia en tiempos de Belsasar. Del mismo modo, al final del juicio investigador se pronunciarán las solemnes palabras de Apocalipsis 22:11. Ellen G. White escribió:
"Dios guarda un registro de las naciones y también de los individuos. Les da a las naciones cierto periodo de gracia y les concede evidencias de sus requisitos. Pero si persisten en su insolencia, al colmarse su iniquidad Dios toma las cosas en sus manos y derrama sus juicios." (Youth’s Instructor, 1 febrero 1894)
“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.”
Dios siempre investiga antes de ejecutar juicio. Registra la maldad de las naciones y permite que su iniquidad alcance cierto límite, como sucedió con los amorreos, Jerusalén antes de Nabucodonosor, y Babilonia en tiempos de Belsasar. Del mismo modo, al final del juicio investigador se pronunciarán las solemnes palabras de Apocalipsis 22:11. Ellen G. White escribió:
"Dios guarda un registro de las naciones y también de los individuos. Les da a las naciones cierto periodo de gracia y les concede evidencias de sus requisitos. Pero si persisten en su insolencia, al colmarse su iniquidad Dios toma las cosas en sus manos y derrama sus juicios." (Youth’s Instructor, 1 febrero 1894)
El veredicto y la sentencia
Cuando la copa de la rebelión se colmó, Dios dictó sentencia:
"He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero." (Gén. 11:6-7)
La ejecución del juicio
Así, Jehová confundió sus lenguas y los esparció sobre la faz de la tierra. La ciudad quedó inconclusa y se llamó “Babel”, que significa confusión (Gén. 11:8-9).
El mismo espíritu en el imperio Neobabilónico
El espíritu de los constructores de Babel reapareció siglos más tarde en Nabucodonosor, quien proclamó:
“¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?” (Dan. 4:29-30).
Isaías 47:10 también describe la soberbia de Babilonia: “Yo, y nadie más.”
La dispersión como bendición
La confusión de lenguas fue una bendición, pues impidió la consolidación de una rebelión universal. La división en naciones, lenguas y culturas frenó el avance de la apostasía. Todas las falsas religiones surgieron originalmente de Babilonia, al dispersarse los hombres con sus prácticas y creencias.
Babilonia en el tiempo del fin
Según Apocalipsis, lo ocurrido en Babel se repetirá a nivel global. Se levantará una coalición mundial de reyes, comerciantes, multitudes y una ramera apóstata que domina sobre todos. Esta Babilonia final retoma los elementos del relato de Génesis 11. Apocalipsis 17:1-6 describe a la gran ramera sentada sobre muchas aguas, fornicando con los reyes de la tierra, vestida de púrpura y escarlata, ostentosa y ebria de la sangre de los santos. Apocalipsis 18:3 añade que todas las naciones han bebido del vino de su fornicación y que los mercaderes se enriquecieron con sus deleites. Las características de esta ramera son claras: es una iglesia apóstata con dominio mundial, aliada con los poderes políticos, rica, lujosa, madre de hijas apóstatas y responsable de la persecución de los santos.
El globalismo moderno
Vivimos en un mundo globalizado:
- El transporte y la aviación han unido al planeta.
- La tecnología permite traducciones instantáneas.
- Las economías están estrechamente vinculadas.
- La comunicación es instantánea por internet y redes sociales.
- Existen tratados de libre comercio y bloques regionales.
El papa Francisco impulsa la unidad religiosa y política bajo la bandera del bien común, el medio ambiente y la solidaridad global. Los papas recientes han expresado los objetivos del papado con términos como “bien común”, “solidaridad”, “subsidiaridad” y “destinación común de los bienes”. Benedicto XVI, en Caritas in Veritate, llamó a establecer una autoridad política mundial con poder efectivo para garantizar justicia, seguridad y medio ambiente. El papado busca restaurar la unión de iglesia y estado, con la iglesia como conciencia moral del mundo, imponiendo especialmente la observancia del domingo.
La unión global en rebelión contra Dios
Elena White advirtió que el mundo cristiano será escenario de decisiones trascendentales. Habrá un vínculo de unión universal, una gran armonía en confederación de fuerzas de Satanás (EUD, p. 140). Esta unión se levanta en rebelión contra Dios, atacando directamente las instituciones establecidas en el principio: el matrimonio y el sábado.
Oposición al pueblo de Dios
Llegará el tiempo en que el pueblo fiel será visto como fanático, divisivo y enemigo del orden. Serán acusados de deslealtad, calumniados y perseguidos. Se levantarán leyes para imponer el domingo y restringir la libertad de conciencia (CS, p. 578). Las persecuciones del pasado se repetirán cuando Roma papal se alíe con el protestantismo apóstata y los reyes de la tierra. Habrá mártires como los que se describen en Apocalipsis 6:9-11.
La unidad del pueblo de Dios
Mientras el mundo se une en rebelión, el pueblo de Dios debe unirse en la verdad. Jesús oró por esta unidad en Juan 17, fundamentada en la Palabra, que es verdad (Juan 17:17). La ley es verdad (Salmo 119:142) y Cristo mismo es la verdad (Juan 14:6).La unidad verdadera solo puede edificarse en la obediencia a la Palabra. La iglesia remanente debe pararse en perfecta unidad sobre la plataforma de la verdad eterna.
Este contenido ha sido desarrollado a partir del tema número 8 del libro “Los Mensajes de los Tres Ángeles” del Pr. Esteban Bohr.
Recopilación y edición: Augusto E.V.
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