Workshop Temperancia y Salud - 1. ¿Porqué tanto énfasis en la salud?


El Plan Divino de Salud: Un Mensaje Integral para la Felicidad y la Restauración del Ser Humano

Hoy queremos hacer una introducción profunda a un tema que es central en la vida adventista: el mensaje de salud. Muchas veces, especialmente en el mundo hispano, se desconoce la importancia de este mensaje y, en ciertos círculos, incluso puede generar molestia. Sin embargo, el propósito de comprenderlo va mucho más allá de la simple restricción de alimentos o hábitos: Dios nos ha dado un mensaje de salud como parte integral de su plan para nuestra felicidad, bienestar y santificación.

La primera razón por la cual Dios nos ha dado este mensaje es porque Él desea nuestra felicidad

En Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.se nos recuerda que Dios tiene planes de bienestar y no de calamidad, planes que nos brindan un futuro y una esperanza. Este versículo revela la intención divina hacia sus hijos: que gocemos de bienestar, que seamos saludables y felices, incluso en un mundo caído y rebelde. La enfermedad, especialmente si es crónica, limita nuestra capacidad de experimentar alegría plena; por ello, Dios nos ha dado un plan para mitigar la enfermedad y permitirnos disfrutar la vida al máximo. Como dijo Jesús, “yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. Desde la creación, Dios bendijo al ser humano con todo lo necesario para la felicidad, y este mensaje de salud no es una limitación, sino un regalo: la verdadera alegría se encuentra en la obediencia a sus principios.

La segunda razón es que Dios desea que seamos saludables
 

2 Juan 1:2 
a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros expresa que Él quiere que prosperemos en cuerpo y alma. La salud física y espiritual no son independientes: nuestro testimonio de Dios se fortalece cuando estamos saludables. La vida de Jesús evidencia este énfasis: pasó más tiempo sanando que predicando, mostrando cuánto Dios anhela ver a sus hijos en plenitud física, mental y espiritual. Por ello, nos ha proporcionado un plan maestro para la salud que incluye aire puro, agua, descanso, ejercicio, nutrición adecuada, relaciones armoniosas, actitud alegre y limpieza. Este plan está diseñado para que, mediante la obediencia consciente y el uso de nuestra inteligencia, podamos vivir plenamente sanos y felices.

La tercera razón es que nuestro cuerpo es el templo de Dios

1Corintios 6:19-20 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. Recuerda que nuestro cuerpo pertenece a Dios, comprado con un precio precioso: la sangre de Cristo. Por creación y redención, nuestro cuerpo es sagrado y debe ser preservado y cuidado. Como Elena G. de White señala, debemos mantener nuestro cuerpo en las mejores condiciones posibles para rendir un servicio perfecto a Dios y a la sociedad. Cuidar nuestro templo físico es un acto de adoración y gratitud, así como prepararíamos nuestra casa si Dios viniera a habitar en ella.

La cuarta razón se relaciona con la restauración

El pecado ha causado degeneración física, mental y espiritual. El mensaje de salud forma parte integral de la obra de restauración que Dios realiza en nosotros. A través de su plan, podemos recuperar la imagen divina en nuestro cuerpo, mente y espíritu, cooperando con Él para alcanzar la santificación.
1 Tesalonicenses 5:23 
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Enfatiza que Dios desea que nuestro cuerpo, alma y espíritu sean guardados irreprochables, demostrando que la restauración física es tan esencial como la espiritual. La obediencia a los principios de salud nos fortalece para discernir entre el bien y el mal y restaurar plenamente la imagen de Dios en nosotros.

La quinta razón es el desarrollo integral

Daniel 1:18-20 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reinoDios desea que alcancemos nuestro máximo potencial y seamos como Jesús en todos los aspectos de nuestra vida. Daniel y sus amigos son un ejemplo vivo: al elegir alimentos saludables, fortalecieron sus poderes intelectuales, espirituales y físicos, y fueron diez veces superiores en sabiduría e inteligencia que sus contemporáneos. La obediencia a los principios de salud potencia nuestra capacidad para crecer en perfección, felicidad y servicio a Dios.

Existencia de una conexión íntima entre la salud y la espiritualidad.

Levítico 11 nos enseña que ciertos alimentos afectan nuestra pureza y santificación. Lo que comemos influye directamente en nuestra espiritualidad, en nuestra capacidad de discernimiento y en el fruto del Espíritu en nuestra vida Gálatas 5:22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. La templanza y el dominio propio no son solo virtudes espirituales, sino hábitos que protegen nuestro organismo y fortalecen nuestra mente y espíritu. Elena G. de White resalta la relación entre cuerpo y mente: un cuerpo sano favorece la claridad mental y la alegría del corazón, mientras que la intemperancia física debilita nuestra capacidad de discernir el bien del mal.

El mensaje de salud no es opcional ni secundario

Sino que forma parte integral del Evangelio y del mensaje del Tercer Ángel (Apocalipsis 14:6-7). Cuidar nuestro cuerpo, practicar la obediencia a las leyes divinas de salud y vivir con templanza es una manera concreta de glorificar a Dios, como se indica en 1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. Estas prácticas restauran la imagen original del ser humano, donde la naturaleza inferior del cuerpo está subordinada a la mente y al espíritu, y nos preparan para ser hijos fuertes, sanos y sabios, capaces de reflejar la gloria de Dios en el mundo.

Viviendo la Santificación Integral: Cuerpo, Mente y Espíritu en Armonía con Dios

Finalmente, este plan de salud nos permite vivir de manera práctica la santificación y la justicia por fe, integrando cuerpo, mente y espíritu. No se trata de fanatismo, sino de una decisión inteligente y personal de vivir según los principios divinos, cosechando salud, felicidad, fuerza y bendición. La Reforma de Salud nos invita a restaurar la imagen de Dios en nosotros y a vivir de manera que nuestro ser completo glorifique a Dios.


En conclusión

El mensaje de salud adventista es mucho más que una guía dietética: es un plan divino que busca nuestra felicidad, bienestar, santificación, restauración y desarrollo integral. Es un mensaje de amor de Dios para su pueblo, que nos permite vivir plenamente, reflejar su carácter y glorificarlo en cada aspecto de nuestra vida. Vivir según estos principios nos asegura no solo salud física, sino fortaleza mental, crecimiento espiritual y alegría duradera, convirtiéndonos en un pueblo único y privilegiado, capaz de cumplir su propósito divino en la tierra.


Este contenido ha sido desarrollado a partir de la conferencia del Pr Samuel Braga (Seminario Temperancia y Salud - ¿Porqué tanto énfasis en la salud?)
Recopilación y edición: Augusto E.V.

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