Un Viaje Profético: El Rey del Norte vs el Rey del Sur en Daniel 11


La Relevancia de Daniel 11 en los Últimos Días

Nos adentramos en el fascinante estudio de Daniel 11, un capítulo crucial, a menudo subestimado, en el contexto de las profecías apocalípticas. Aunque como Adventistas del Séptimo Día estamos familiarizados con Daniel 2, Daniel 7 y Daniel 8, Daniel 11 y 12 constituyen una unidad profética vital. De hecho, Daniel 10 sirve como introducción a esta unidad, revelando una intensa lucha espiritual de tres semanas entre Cristo y Satanás por la mente del rey Ciro. La oración ferviente de Daniel durante este periodo llevó a una intervención divina: Cristo mismo apareció ante Ciro para inclinar su corazón a favor de la reconstrucción de Jerusalén, un paso esencial para la venida del Mesías y la purificación del santuario. Esta intervención subraya la inmensa importancia de la visión que Gabriel revelaría a Daniel, una visión tan impactante que el profeta mismo se sintió atemorizado y tuvo que ser fortalecido para comprenderla.

Daniel 11: El Detalle de la Historia Apocalíptica

Las cuatro visiones proféticas principales de Daniel culminan en eventos apocalípticos. Daniel 2 y 11 (junto con 12) señalan la segunda venida de Jesús al final de los tiempos. Daniel 7 y 8 revelan un evento crucial previo a su regreso: el juicio y la purificación del santuario, que comenzó en 1844, un punto fundamental que coloca el año 1844 y la segunda venida como el epicentro de la era profética mundial. Daniel 11 nos muestra que, al concluir este proceso, Miguel se levantará, el tiempo de gracia se cerrará y el pueblo de Dios, cuyos nombres estén escritos en el libro de la vida, será liberado, listo para el advenimiento de Cristo. Esta secuencia de eventos despierta un profundo interés en los detalles de Daniel 11.

Contexto Histórico y Actores Principales: Rey del Norte y Rey del Sur

Para entender Daniel 11, es útil recordar la secuencia de los imperios mundiales: Babilonia, Medopersia, Grecia y Roma (pagana y papal). Daniel 8 y 11 omiten a Babilonia, comenzando la narrativa con Darío el Medo, Jerjes y Alejandro Magno. Tras la muerte de Alejandro, el imperio griego se divide en cuatro territorios: Casandro, Lisímaco, Seleuco y Ptolomeo. Seleuco conquista a Lisímaco y Casandro, estableciéndose como el Rey del Norte, mientras que Ptolomeo, en Egipto, se convierte en el Rey del Sur. El pueblo de Dios, representado por la "tierra gloriosa" (Palestina), queda atrapado en medio de esta constante lucha entre el Rey del Norte y el Rey del Sur.
El capítulo 11 narra numerosas batallas entre estas potencias, incluyendo eventos como la muerte de Julio César, la política de impuestos de César Augusto y la muerte de Tiberio César durante la época de Cristo. Surge una cuestión interpretativa respecto a la "liga con los judíos", ubicada por algunos antes de la muerte de Cristo, lo que sugiere una relevancia particular para el pueblo de Dios. Es importante destacar que el Rey del Sur no reaparece en la narrativa hasta Daniel 11:40, un punto crucial.

La Transición de Poder: De Grecia a Roma y el Surgimiento del Papado

La profecía cobra un sentido más profundo a partir de los versículos 30 y 31, al abordar la Edad Media, la persecución papal y los poderes subsiguientes. La dinastía seléucida, inicialmente el Rey del Norte, es derrotada por la Roma pagana, que asume este título. A su vez, el Papado, al usurpar el poder de la Roma pagana en Europa occidental, se convierte en el nuevo Rey del Norte.
Ellen G. White enfatiza la importancia de Daniel 11 para los últimos días, indicando que "la luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días" y que "todos los acontecimientos predichos pronto ocurrirán". Esta profecía está casi completamente cumplida, pero todavía nos insta a identificar nuestra posición en la secuencia profética.

La Repetición de la Historia y el Papado como Rey del Norte

Una revelación clave de Ellen G. White señala que "gran parte de la historia que ha tenido lugar en cumplimiento de esta profecía se repetirá", sugiriendo que eventos históricos y patrones proféticos se repetirán en el tiempo final. Daniel 11:30 describe un poder que "se entristecerá y volverá y tendrá indignación contra el Santo Pacto", identificado inequívocamente como el Papado. Las "naves de Quitim" simbolizan las naciones bárbaras que atacaron al Imperio Romano de Occidente, facilitando la ascensión del Papado en Europa occidental.
Los "brazos" que apoyan al Papado representan las fuerzas militares del Estado, y la "abominación desoladora" simboliza la unión de iglesia y Estado, un período de 1260 años de persecución de los santos, que culminó en 1798 con la herida mortal infligida al Papado. Este período estuvo marcado por brutalidad, persecución y confiscación de bienes, creando un tiempo de terror que la historia muestra como repetitivo.

Perspectivas Interpretativas: El Papado en Daniel 11:36 y Más Allá

Aunque algunos, como Urías Smith, interpretan que la narrativa del Papado cambia hacia Francia y Turquía, Ellen G. White continúa viendo al Papado como el poder central hasta el final de los eventos descritos en Daniel 11. El lenguaje de los versículos hasta el 39 refleja claramente la magnificación del "cuerno pequeño", confirmando el papel central del Papado como desafío al Príncipe de los ejércitos.

El Tiempo del Fin y la Herida Mortal: Daniel 11:40

El versículo 40 describe: "Y en el tiempo del fin, el rey del sur lo oprimirá [al rey del norte]". Esto se interpreta como la herida mortal infligida al Papado por la Francia atea en 1798. La lucha continúa entre el cristianismo apóstata (Papado) y el ateísmo/secularismo, con el pueblo de Dios atrapado en medio. La influencia del Rey del Sur se extiende hoy a China y otras naciones, demostrando la continuidad de la oposición al Rey del Norte.

El Resurgimiento del Rey del Norte y la Alianza con Estados Unidos

Tras la herida mortal, el Rey del Norte resurge con apoyo militar externo, reflejando la historia pasada. Alianza como la entre Ronald Reagan y Juan Pablo II muestran cómo Estados Unidos y la Europa católica han apoyado al Papado, debilitando al Rey del Sur y llevando al colapso del bloque soviético. Sin embargo, el ateísmo persiste como fuerza filosófica del Rey del Sur, manteniendo su empuje contra el Papado y el cristianismo apóstata.

El Pueblo de Dios en el Fuego Cruzado Final

El pueblo de Dios, atrapado entre estas fuerzas, enfrenta una crisis de fe y persecución ideológica. Personas se alejan de la fe, se unen a iglesias apóstatas o adoptan filosofías seculares, representando los instrumentos de Satanás para destruir a los fieles.

Los Movimientos Finales Serán Rápidos

Ellen G. White advierte que "los movimientos finales serán rápidos", refiriéndose a los eventos que se desarrollarán con rapidez en los últimos días. Daniel 11:40-45 describe estos movimientos finales, incluyendo la persecución del pueblo de Dios y la consolidación del poder del Rey del Norte.

La Abominación Desoladora y la Ley Dominical

La alianza militar con el Papado llevará a la última abominación desoladora: la unión de iglesia y Estado, culminando con la promulgación de leyes dominicales y la persecución de los santos. Cuando el Rey del Norte entre en la "tierra gloriosa", no será pacífico, sino con el propósito de someter al pueblo de Dios, llevando al derrocamiento de muchos y al ensayo final de fidelidad de los fieles.

El Desafío de la Distorsión Divina: Conclusión

Más allá de los debates políticos o científicos, subyace una batalla espiritual por la libertad humana y la soberanía ante Dios. La interferencia del Estado en actos de adoración y decisiones personales representa una violación de los principios de libertad religiosa. La vigilancia, el estudio de la Palabra de Dios y la defensa de los principios divinos son esenciales para vivir en plenitud y libertad en un mundo cada vez más propenso a la manipulación y el control.


Este contenido ha sido desarrollado a partir de la conferencia del Neurologo Norman McNulty (El Rey del Norte vs El Rey del Sur, La Herida Mortal y el Regreso del Papado)
Recopilación y edición: Augusto E.V.

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