¿Qué hacen los ángeles cuando te quejas? Una revelación de Ellen G. de White




El poder invisible de las palabras

¿Sabías que cada palabra de queja que sale de tu boca está siendo registrada en una dimensión que no puedes ver? Mientras crees que simplemente estás expresando tu frustración por el tráfico, el trabajo o la falta de dinero, algo extraordinario ocurre en las regiones celestiales. Elena G. de White lo presenció en visión, y lo que vio puede cambiar para siempre tu comprensión sobre el poder oculto de tus palabras.
Existe una conexión directa entre las quejas cotidianas y las bendiciones que se detienen justo antes de llegar a tu vida. Elena White lo documentó con precisión: cada murmuración crea barreras espirituales invisibles que impiden que los ángeles actúen a tu favor. Esta revelación no es teoría, sino una experiencia real que conecta lo visible con lo invisible de una manera impresionante.

La visión de Ellen G. de White

En Testimonios para la Iglesia, tomo 2, página 166, relata cómo fue llevada a las regiones celestiales, donde observó la reacción inmediata de los seres angelicales cuando las quejas humanas ascienden desde la Tierra. Lo que presenció no fue simplemente tristeza en los ángeles, sino la activación de un mecanismo espiritual tan poderoso que literalmente altera el flujo de bendiciones destinadas para cada persona. Las quejas, registradas fielmente en los libros celestiales, se convierten en nubes oscuras que bloquean el actuar de los mensajeros divinos. Cada palabra de murmuración no solo entristece a los ángeles, sino que abre espacio para que las fuerzas del mal se regocijen y fortalezcan. Ellen White vio con claridad cómo la murmuración cerraba gradualmente el corazón a la voz del Espíritu Santo y detenía bendiciones que ya estaban preparadas para descender.

El ejemplo del pueblo de Israel

Este principio se ilustra de manera impactante en la historia de Israel en el desierto. Después de haber sido liberados milagrosamente de Egipto, el pueblo comenzó a murmurar repetidamente.
  • LA COMIDA: reclamaron contra el maná que descendía diariamente del cielo, anhelando la carne y los alimentos de Egipto. la queja distorsionó su memoria, haciéndoles pensar que en la esclavitud comían “de balde”.
  • LAS CIRCUNSTANCIAS: olvidaron los 400 años de opresión y reclamaron por haber salido de Egipto.
  • EL LIDERAZGO: Coré, Datán y Abiram se levantaron contra moisés y fueron tragados por la tierra en juicio divino.
  • EL VIAJE MISMO: “¿por qué nos hiciste subir de egipto para que muramos en este desierto?” olvidando que dios los conducía a una tierra que fluía leche y miel.
Las consecuencias fueron devastadoras: plagas, retraso de cuarenta años en el viaje y la muerte de toda una generación en el desierto, excepto Josué y Caleb. Dios había planeado que entraran a Canaán en menos de dos años, con bendiciones específicas preparadas en cada etapa, pero las quejas impidieron a los ángeles entregar lo que Él ya tenía dispuesto.

Los cinco tipos de quejas más peligrosas

Se identifican cinco tipos de quejas que crean las barreras más fuertes:
  • QUEJA FINANCIERA: negar con palabras que dios es nuestro proveedor.
  • QUEJA FAMILIAR: destruir con palabras lo que debería ser edificado.
  • QUEJA SOBRE SALUD: impedir con murmuraciones la sanidad que Dios quiere dar.
  • QUEJA SOBRE LAS CIRCUNSTANCIAS: contradecir directamente la promesa de Romanos 8:28.
  • QUEJA ESPIRITUAL: la más peligrosa, porque cuestiona el carácter de Dios y endurece el corazón a lo divino.
Cada una de estas quejas, al ser pronunciadas, se convierte en una traba espiritual que frena las bendiciones y fortalece al enemigo.

La matemática celestial de la gratitud

Ellen White reveló una fórmula sorprendente: por cada queja se necesitan siete expresiones sinceras de gratitud para quebrar la barrera creada. El número siete, símbolo de perfección divina, refleja la precisión de este principio espiritual. La gratitud, pronunciada en voz alta, tiene un poder especial en el reino celestial. Las palabras de alabanza generan luz que desciende como bendiciones, disolviendo las cadenas invisibles de la murmuración.

La fórmula de la transformación

A continuación detallamos el proceso en tres pasos para revertir el daño causado por las quejas:
  • RECONOCER: admitir sin condena el patrón de murmuración.
  • SUSTITUIR: reemplazar cada queja con una gratitud correspondiente.
  • DECLAR: expresar las gratitudes en voz alta, liberando su poder espiritual.
Este proceso no es autoayuda ni pensamiento positivo, sino un principio celestial que activa la intervención de los ángeles.

Tres desafíos de 21 días

Ellen White también compartió tres prácticas concretas para quebrar el hábito de la murmuración:
  • AYUNO DE LA QUEJA: detener cada murmuración y reemplazarla con tres gratitudes en voz alta.
  • DIARIO DE GRATITUD: escribir cada noche cinco motivos de agradecimiento.
  • DECLARACIÓN MATINAL: comenzar cada día con el salmo 118:24: “este es el día que hizo el señor; me gozaré y me alegraré en él.”
Según sus observaciones, después de 14 días de práctica constante se genera un “momentum celestial”, y las bendiciones retenidas comienzan a fluir con fuerza renovada.

Bendiciones retenidas y liberadas

Lo más impactante que Ellen G. White vio es que muchas bendiciones ya habían sido enviadas, pero permanecían bloqueadas por las quejas. La oración había sido escuchada desde el inicio, pero las murmuraciones levantaban muros invisibles que impedían la entrega.
Cuando se elige la gratitud genuina, esos muros se disuelven instantáneamente y los ángeles, que habían estado detenidos, reciben autorización inmediata para actuar.

Un principio con impacto eterno

Enfatizamos que este principio no solo afecta a cada creyente de manera individual, sino que también rompe patrones generacionales de murmuración y abre un ambiente espiritual de bendición para hijos y nietos. Nuestras palabras crean atmósferas. Cuando elegimos la gratitud, no solo desbloqueamos bendiciones personales, sino que también transformamos el entorno, permitiendo que otros reciban más fácilmente la gracia de Dios.

Conclusión

Cada queja es registrada y tiene un impacto real en el mundo espiritual, así como cada gratitud pronunciada abre puertas celestiales. La elección es nuestra: levantar barreras con palabras de murmuración o abrir compuertas con palabras de alabanza. Ellen G. de White vio claramente que en el instante en que elegimos la gratitud sobre la queja, las cadenas invisibles se rompen, las bendiciones retenidas fluyen y el cielo entero se regocija. 

Este contenido ha sido desarrollado a partir del libro Testimonios para la Iglesia, tomo 2, página 166 de Ellen G. White (
Edición Canal Sello Profético)
Recopilación Augusto E.V.

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