¿Cómo Alabar a Dios? Claves para una adoración genuina y bíblica
Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable Salmo 145:3
La alabanza es la respuesta natural de un corazón que reconoce quién es Dios, su grandeza y su majestad. Esto nos lleva a reflexionar:
La alabanza es la respuesta natural de un corazón que reconoce quién es Dios, su grandeza y su majestad. Esto nos lleva a reflexionar:
- ¿por que debemos alabar a dios?
- ¿Cómo se alaba en el cielo?
- ¿Qué podemos aprender de eso para nuestra propia alabanza?
- ¿realmente estamos alabando a dios como el lo merece?
Para responder, debemos empezar con lo esencial: conocer a quién alabamos. Cuando comprendemos verdaderamente quién es Dios, nuestra actitud en la alabanza cambia por completo.
La Biblia es muy clara al respecto, y a continuación desarrollaremos tres puntos:
La Biblia es muy clara al respecto, y a continuación desarrollaremos tres puntos:
1. ¿Por qué alabar a Dios?
Apocalipsis 4:11 declara: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
La Escritura nos presenta a Dios como Creador. En la cima de la jerarquía de todo lo que existe, Él está por encima de todo, y nosotros —sus criaturas— debajo.
Romanos 1:20 lo confirma: Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
El poder de Dios se revela en toda su creación. El telescopio James Webb, al enfocar en un punto diminuto del cielo —similar al tamaño aparente de la Luna— y hacer un acercamiento, halló millones de galaxias. ¿Cuán grande es nuestro Dios? ¿Cuán infinito es su poder creador? Es un privilegio adorar a este Dios, aun siendo pecadores caídos, pues Él recibe nuestras alabanzas.
El Salmo 96:4 dice: Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses.
No solo alabamos por su poder, sino también por su carácter perfecto y eterno. En Éxodo 34:6-7, cuando Moisés recibe una de las más grandes revelaciones de Dios, se nos muestra a Jehová como: Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.
También Salmo 29:2 nos invita: Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.
Así, conocemos a un Dios creador, misericordioso, poderoso y santo. Y esto nos lleva a reflexionar: si vamos a dirigir cantos o preparar un servicio de alabanza, debemos hacerlo con este entendimiento, planificando y seleccionando cuidadosamente cada elemento musical para rendirle la mejor adoración posible.
2. ¿Cómo se alaba a Dios en el cielo?
En Apocalipsis 4:8-11, Juan describe una escena impresionante:
Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
En el cielo, la alabanza es continua, reverente y centrada únicamente en Dios. En Apocalipsis 5:11-12, millones de ángeles y seres celestiales proclaman a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
El Salmo 103:20-22 añade que los ángeles y todas las obras de Dios lo bendicen, y lo hacen con orden y obediencia. Esto nos enseña que nuestros cultos deben reflejar orden, reverencia, unidad y planificación, porque nos acercamos a un Dios santo y todopoderoso.
3. ¿Cómo debemos alabar a Dios?
Ahora que sabemos quién es Dios y cómo se le alaba en el cielo, nos toca aplicar estos principios aquí en la tierra.
Ahora que sabemos quién es Dios y cómo se le alaba en el cielo, nos toca aplicar estos principios aquí en la tierra.
- Con todo nuestro ser El Salmo 103:1 dice Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Alabar con todo el corazón, mente, cuerpo y energía, no desde la apatía o la comodidad.
- Con alegría y gozo El Salmo 100 nos exhorta Cantad alegres a Dios… Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. La reverencia no es sinónimo de tristeza; la casa de Dios debe ser un lugar de gozo santo.
- Con gratitud Salmo 107:1 Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia. Nuestra alabanza debe nacer de la gratitud por todo lo que Dios ha hecho.
- Con inteligencia Salmo 47:7 Cantad con inteligencia. No cantar mecánicamente, sino entendiendo y sintiendo cada palabra como una oración sincera.
- Con obediencia 1 Samuel 15:22 El obedecer es mejor que los sacrificios. Sin una vida obediente, nuestra alabanza carece de integridad.
Conclusión
Si Dios es el Creador y Rey del universo, merece la más alta alabanza, la cual debe reflejar la adoración celestial. Cuando las personas nos visiten, deberían ver en nuestra iglesia un modelo de esa alabanza del cielo. Aunque Dios no necesita nuestras alabanzas —pues millones de ángeles ya lo adoran—, Él las desea porque nos ama y quiere que, al alabarle como Él merece, crezcamos en santidad y nos acerquemos más a su presencia. Salmo 145:3: Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Ha llegado el momento de que como iglesia elevemos nuestro modelo de alabanza, reflejando en la tierra la adoración del cielo.
Si Dios es el Creador y Rey del universo, merece la más alta alabanza, la cual debe reflejar la adoración celestial. Cuando las personas nos visiten, deberían ver en nuestra iglesia un modelo de esa alabanza del cielo. Aunque Dios no necesita nuestras alabanzas —pues millones de ángeles ya lo adoran—, Él las desea porque nos ama y quiere que, al alabarle como Él merece, crezcamos en santidad y nos acerquemos más a su presencia. Salmo 145:3: Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Ha llegado el momento de que como iglesia elevemos nuestro modelo de alabanza, reflejando en la tierra la adoración del cielo.
Este contenido ha sido desarrollado a partir de la conferencia de Nelson Berrio (La batalla final por la verdadera adoración)
Recopilación y edición: Augusto E.V.
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