El equilibrio entre la mente y el corazón: la voluntad, los apetitos y la obediencia a Dios

La voluntad sometida a Cristo

Voluntad vs apetitos en la vida cristiana

Es menester del cristiano someter su voluntad para que sea Dios quien obre en nosotros tanto el querer como el hacer. La vida cristiana es, en esencia, una lucha constante entre la voluntad humana y los apetitos de la naturaleza caída.

¿Qué es la voluntad según la Biblia?

La voluntad es el poder que gobierna al ser humano. Es el poder más alto y supremo de la naturaleza humana; es el rey que decide a quién obedecer: a Dios o a los deseos.

Las dos naturalezas del ser humano

El ser humano posee dos naturalezas en conflicto permanente.
  • La naturaleza baja está compuesta por los sentimientos, pasiones y apetitos.
  • La naturaleza alta corresponde a la razón, es decir, a la voz del Espíritu Santo guiando la mente.
¿Quién toma la decisión final?

La voluntad gobierna tanto a la razón como a los apetitos. Ambos presentan sus argumentos, pero la decisión final siempre pertenece a la voluntad.
Cada tentación inicia una batalla espiritual: la razón llama a obedecer a Dios, mientras el apetito busca satisfacción inmediata.
Cuando la voluntad se somete al apetito, el pecado comienza a gobernar toda la naturaleza humana.

Somos gobernados por nuestros deseos

Al pecar, Adán y Eva sometieron su naturaleza perfecta al pecado, y desde entonces la voluntad humana quedó cautiva. Por naturaleza, el ser humano no es gobernado por la razón, sino por sus deseos, apetitos y pasiones.
Por eso es imposible obedecer a Dios sin que la voluntad sea entregada a Cristo.

La rebelión de la voluntad contra Dios

La voluntad está en rebelión contra Dios porque ha sido dominada por el pecado.
Los apetitos y los deseos no son malos en sí mismos; fueron creados por Dios, pero originalmente estaban sujetos a la razón. Hoy, la naturaleza baja domina a la alta, y el ser humano vive para complacerse a sí mismo.

El verdadero balance espiritual

No era el propósito de Dios que el ser humano viviera esclavo de sus deseos. Esa condición conduce a la degradación moral y espiritual.
Es por medio del Espíritu Santo que Dios restaura el equilibrio perdido y conduce al creyente a un crecimiento real en santidad.

Siervos de Cristo y verdadera libertad

Someter la voluntad a Cristo es una entrega voluntaria. Por eso la Biblia nos llama siervos de Cristo: alguien que ya no vive según su propia voluntad, sino según la voluntad de su Señor.
Dios no viola la libertad humana. Él une la voluntad humana a la divina. Cuando esto ocurre, la voluntad sometida se vuelve invencible. Es una sumisión de amor, no de imposición.
Allí descubrimos que la verdadera libertad se encuentra únicamente en Cristo.


Este contenido ha sido desarrollado a partir de la conferencia del Pr Samuel Braga
Recopilación y edición: Augusto E.V.


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