El plan secreto de los Jesuitas: historia, profecía bíblica y el papel de Roma en el Tiempo del Fin
Hay temporadas del año que invitan naturalmente a la reflexión: momentos en los que uno mira hacia atrás para medir lo logrado y lo que aún queda pendiente. En ese espíritu nació este recorrido, apoyado en un documental que muy pocos se atreven a mostrar completo: la historia de la Orden Jesuita contada por quienes la atravesaron de cerca —papas, presidentes, generales y reformadores— a lo largo de casi cinco siglos. No es un análisis desde afuera. Es dejar que los propios testigos hablen, comparando cada testimonio con la profecía bíblica del cuerno pequeño y del poder papal romano descrito en Daniel y Apocalipsis. Este artículo reconstruye ese estudio completo, punto por punto, testimonio por testimonio.
📋 Contenido del artículo
- El fundamento bíblico antes de mirar al enemigo
- De los Caballeros de Malta a la orden jesuita: el eslabón que faltaba
- El nombramiento de un papa jesuita como punto de partida
- Ignacio de Loyola y el principio fundacional de la usurpación
- El testimonio de Tamburini y la sombra sobre China
- Napoleón Bonaparte y el despotismo absoluto de una orden militar
- Abraham Lincoln y la sombra jesuita sobre la Guerra Civil
- Los testimonios militares y políticos del siglo diecinueve
- Voces europeas y el nacimiento de los Illuminati
- Palabras finales: Charles Spurgeon y el llamado a la fidelidad
- Las voces históricas de un vistazo
- Mirando hacia adelante: la obra de Cristo en el santuario celestial
1. El fundamento bíblico antes de mirar al enemigo
¿Por qué empezar por la Palabra y no por la historia?
Todo este recorrido se sostiene sobre una base espiritual que no puede omitirse. Antes de abrir cualquier documento histórico conviene primero abrir la Palabra, y por eso el estudio se ancla en Efesios 5:11, donde se advierte no participar de las obras infructuosas de las tinieblas sino más bien reprenderlas. A partir de ese fundamento se elevó una oración pidiendo al Espíritu Santo la capacidad de recibir el entendimiento necesario para simplificar realidades complejas, discernir el aparato que opera detrás de los acontecimientos mundiales y hacerlo de manera comprensible, tangible y seria para toda la audiencia.
Sed, pues, sabios como serpientes y sencillos como palomas.— Mateo 10:16
El objetivo declarado nunca fue disociarse simplemente de las obras de las tinieblas sin comprenderlas, sino aprender a reconocer al enemigo a la distancia. Se puede estudiar estas realidades sin caer en la obsesión, abordándolas de manera constructiva que permita cumplir con el mandato bíblico de leer, comprender, aplicar y prepararse. La pregunta que subyace a todo esto es para qué exactamente se prepara el creyente, y la respuesta remite a esas huestes espirituales de maldad en las regiones celestes de las que habla la Escritura. Es allí donde entra en juego 1 Juan 4:1, que llama a no creer a todo espíritu sino a probarlos, pues muchos falsos profetas han salido al mundo, revistiéndose de apariencia cristiana, con falsos cristos, señales y prodigios, porque la naturaleza del engaño es, precisamente, engañar.
El cuerno pequeño y la sede del anticristo
Todo este repaso doctrinal cumple la función de sostener como pilar constante la razón de fondo de este análisis: comprender por qué se estudian estos temas y bajo qué principio se los compara con la ley del testimonio bíblico, probándolo todo. Se recordó lo trabajado en el episodio previo, donde se estableció que la Biblia señala de diversas maneras al poder papal romano, y que la figura del cuerno pequeño es la única que cumple con la totalidad de los criterios proféticos asociados a ese poder. Se repasaron entonces las definiciones de blasfemia aplicables a esta estructura: la pretensión de ocupar el lugar de Dios, la potestad de perdonar pecados y la persecución del pueblo de Dios ejercida en el propio nombre divino. También se estableció que la sede papal reúne condiciones que la califican como sede del anticristo, en tanto se proclama autoridad sobre toda la humanidad bajo la fórmula de Vicarius Filii Dei, ejerciendo en la práctica el lugar de Cristo en vez de representarlo.
2. De los Caballeros de Malta a la orden jesuita: el eslabón que faltaba
En la entrega anterior se había profundizado en la estructura visible de este reino, en el funcionamiento de los cardenales y en algunos de sus aparatos auxiliares, deteniéndose especialmente en los Caballeros de Malta y en sus conexiones con el mundo tecnológico a través de figuras como Peter Thiel, con la Corte Suprema y con numerosos exdirectores de la Agencia Central de Inteligencia. Sin embargo, aquella exposición había dejado un vacío que ahora se busca completar: la mirada histórica sobre la orden jesuita.
Esa imagen, según 2 Corintios 11:13-15, corresponde exactamente a la advertencia sobre falsos apóstoles, obreros fraudulentos que se disfrazan de apóstoles de Cristo, sin sorpresa alguna, pues el propio Satanás se transforma en ángel de luz. Esta realidad, sostiene el análisis, no pertenece únicamente al pasado sino que se proyecta hacia el futuro, en la medida en que estas entidades continúan operando como agentes activos en la construcción de las condiciones necesarias para la unificación de la iglesia y el estado en Estados Unidos, en alianza con el poder evangélico. Esa es la entidad doble ya explorada bajo la figura de los pies de hierro y barro: una etapa histórica en la que todo confluye nuevamente hacia Roma.
El documental de World Last Chance
En lugar de reconstruir esa historia únicamente a partir de citas dispersas, se optó por compartir un documental capaz de iluminar el origen de la orden jesuita y la manera en que fue percibida a lo largo del tiempo, distinguiendo entre la actitud de quien simplemente observa a una organización intentando juzgarla y la de quien reconoce los frutos de los árboles, siguiendo aquella enseñanza de Jesús según la cual por sus frutos se conocerá a cada uno. La manera más honesta de establecer esto sin caer en la confrontación directa es dejar que sean las propias figuras históricas quienes compartan su testimonio, y ese es precisamente el mérito del documental elegido, producido originalmente por World Last Chance, a quienes se reconoce expresamente la autoría de este material.
Ignorar un sistema que no piensa en días, semanas, meses o años sino en décadas, siglos y milenios sería un error estratégico. Solo mirando el panorama completo es posible comprender realmente lo que está sucediendo, y ese es el propósito de recorrer, uno por uno, los testimonios que se despliegan a continuación.
3. El nombramiento de un Papa Jesuita como punto de partida
La elección del cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco constituyó un acontecimiento sin precedentes: la primera vez en la historia que un miembro de la orden jesuita ascendía al cargo más alto de la Iglesia Católica Romana. Las reacciones globales oscilaron entre el júbilo, la aceptación absoluta y la indiferencia, pero esas mismas reacciones revelan, según este análisis, una profunda ignorancia sobre la verdadera naturaleza de la orden jesuita, comúnmente percibida como una entidad misionera benéfica reconocida por sus instituciones educativas.
Conocida formalmente como la Compañía de Jesús, esta orden habría ejercido durante siglos una influencia tan poderosa como discreta sobre los destinos de naciones, organizaciones e individuos, alcanzando a gobernantes, presidentes, académicos e incluso a los propios miembros de la Iglesia Católica. Resulta significativo, en este sentido, observar cuántos Caballeros de Malta ocuparon simultáneamente cargos como directores de la CIA o del FBI y otras posiciones de alto rango dentro de la comunidad de inteligencia estadounidense. Gran parte de la estructura militar de ese país replicaría, según esta lectura, un modelo jerárquico de raíz jesuita y romana, en el cual el superior inmediato ocupa un lugar cuasi divino frente al subordinado, y en el que la información se compartimenta según el principio de necesidad de conocer.
4. Ignacio de Loyola y el principio fundacional de la usurpación
El lecho de muerte y la instrucción original
Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y su primer superior general entre 1491 y 1556, habría dejado una instrucción reveladora: ante el fallecimiento de cualquier persona con cargo de autoridad, debía procurarse oportunamente que algún miembro afín a la sociedad ocupara su lugar como sustituto, disimulando esa maniobra con tal astucia que no despertara la menor sospecha de intención de usurpar la autoridad del príncipe.
Que se disimule con tanta astucia y gestión que no despierte la menor sospecha de nuestra intención de usurpar la autoridad del príncipe.— Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (1491–1556)
En este contexto se menciona también a la familia Farnese como una de las que, según este análisis, mantendría una de las mayores participaciones de control sobre la orden jesuita, de manera comparable a la relación que la familia Massimo sostendría con los Caballeros de Malta. Ya en tiempos de Loyola, un cardenal Farnese habría respaldado decisivamente el establecimiento y consolidación de la orden, y no sería casual, se sostiene, que el propio Papa Francisco haya adoptado su nombre no en honor a Francisco de Asís sino a Francisco Javier, cofundador jesuita junto a Loyola.
La eliminación del libre albedrío
El principio fundacional que se extrae de este recorrido histórico es el de la usurpación de la autoridad, propio de una organización de naturaleza militar antes que estrictamente religiosa. De allí se desprende otro principio doctrinal atribuido a esta espiritualidad: dejar de lado todo juicio privado y aceptar que si la jerarquía eclesiástica define como negro lo que se percibe como blanco, corresponde creer que efectivamente es negro. Este principio, se argumenta, equivale a la eliminación total del libre albedrío, un elemento que la propia divinidad protege celosamente, pues Dios desea ser elegido libremente sin jamás forzar esa elección. En la estructura descrita, en cambio, todo se reduce finalmente a la fuerza y a la anulación de la voluntad individual.
Los ejercicios espirituales ignacianos
Los llamados ejercicios espirituales ignacianos son presentados, dentro de esta interpretación, como la técnica de adoctrinamiento más sofisticada del mundo, refinada durante siglos. Se menciona en este punto a Steve Bannon, quien habría compartido públicamente su práctica continuada de estos ejercicios durante más de dos décadas, señalando su relevancia como actor influyente dentro del desarrollo del poder protestante estadounidense contemporáneo. La conclusión que se extrae es que estos ejercicios espirituales constituirían, en última instancia, una manifestación de los principados y potestades y de las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
5. El testimonio de Tamburini y la sombra sobre China
Miguel Ángel Tamburini, decimoprimero superior general de la Compañía de Jesús entre 1648 y 1730, habría afirmado gobernar desde su propia cámara no solo en París sino en China, y no solo en China sino en el mundo entero, sin que nadie supiera de qué manera lo lograba.
Mire, señor, desde esta cámara gobierno no solo en París, sino en China. Y no solo en China, sino en todo el mundo, sin que nadie sepa cómo lo hago.— Miguel Ángel Tamburini, 11.º Superior General de la Compañía de Jesús (1648–1730)
Esta cita se emplea para argumentar que muchos observadores contemporáneos, al mirar hacia China, la conciben erróneamente como una potencia completamente independiente, cuando en realidad, según esta lectura profética basada en los pies de hierro y barro, se trataría de una extensión del poder romano bajo control jesuita desde el siglo XV. La evidencia que se ofrece para sostener esta afirmación es el propio modelo de gobierno chino: el reconocimiento facial impulsado por inteligencia artificial, su vinculación con los sistemas de puntuación de crédito social, las restricciones impuestas sobre la vida cotidiana de la población y una mentalidad colectiva en la que la figura presidencial adquiere un estatus cuasi divino.
El caso de California
Siguiendo esta misma línea interpretativa, se menciona el caso de California, señalando que Jerry Brown, gobernador anterior al actual Gavin Newsom, había sido sacerdote jesuita, y que el propio Newsom recibió una formación jesuita de alto nivel. Se sugiere que ciertas políticas implementadas en ese estado, percibidas como similares a modelos de control de estilo chino, explicarían en parte la migración de población hacia otros estados. Se subraya además la magnitud económica de California, comparable a la de las principales economías mundiales, como factor que explicaría el interés estratégico depositado sobre ese territorio.
6. Napoleón Bonaparte y el despotismo absoluto de una orden militar
Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses entre 1769 y 1821, es citado describiendo a los Jesuitas no como una orden religiosa sino como una organización militar cuyo jefe ostenta el rango de general de ejército y no de simple abad monástico, orientada hacia el poder en su forma más despótica.
Los Jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es un general de ejército, no un simple abad de monasterio. Y el objetivo de esta organización es el poder. El poder en su ejercicio más despótico.— Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses (1769–1821)
Según esta cita, el jesuitismo representaría el despotismo más absoluto y, simultáneamente, el mayor de los abusos, en tanto su general insistiría en erigirse como amo y soberano del propio soberano, estableciendo una cadena de mando en la que quien ocupa la cúspide puede declarar negro lo que todos los demás perciben como blanco. Esta estructura de sedes de poder es la que, dentro de esta interpretación profética, corresponde a la figura bíblica del cuerno pequeño.
Se añade otra cita atribuida a Napoleón según la cual dondequiera que los miembros de esta sociedad sean admitidos se convertirán en maestros, siendo su naturaleza esencialmente dictatorial e irreconciliable con toda autoridad constituida, hasta el punto de que cualquier acto, por atroz que resulte, se consideraría meritorio si se cometiera en interés de la Compañía o por orden expresa de su general.
7. Abraham Lincoln y la sombra jesuita sobre la Guerra Civil
Abraham Lincoln, decimosexto presidente de los Estados Unidos, es citado sosteniendo que la Guerra Civil estadounidense jamás habría sido posible sin la influencia siniestra de los Jesuitas, atribuyendo al papado la responsabilidad última de que la tierra estadounidense quedara teñida con la sangre de sus hijos más nobles.
Esta guerra jamás habría sido posible sin la siniestra influencia de los Jesuitas. Le debemos al papado que ahora veamos nuestra tierra teñida con la sangre de sus hijos más nobles.— Abraham Lincoln, 16.º presidente de los Estados Unidos (1809–1865)
Según esta cita, aunque existían diferencias genuinas entre el norte y el sur respecto de la esclavitud, ningún líder confederado se habría atrevido a atacar al norte de no haber confiado en la promesa jesuita de que, bajo la apariencia de una contienda democrática, contarían con el respaldo económico y militar de católicos romanos e incluso de Francia. La pregunta que se desprende de esta interpretación es por qué esta versión de los hechos no figura en los libros de historia convencionales ni se enseña a las nuevas generaciones.
Se cita además a Lincoln advirtiendo que tanto los protestantes del norte como del sur se unirían para exterminar a los sacerdotes Jesuitas si comprendieran que sacerdotes, monjas y monjes que desembarcaban diariamente en las costas estadounidenses bajo pretexto religioso no eran sino emisarios del papado y de otros déspotas europeos, enviados para socavar las instituciones nacionales. Lincoln también habría relatado el descubrimiento de sucesivos complots de asesinato en su contra, comparándolos con la masacre de San Bartolomé y la conspiración de la pólvora, reconociendo que solo la intervención providencial le habría permitido esquivar un atentado al pasar de incógnito por la ciudad de Baltimore.
Samuel Morse, el aviso que llegó a la Casa Blanca
Se menciona en este contexto al doctor Samuel Morse, inventor del código que lleva su nombre, quien tras pasar un tiempo en la Europa aristocrática, particularmente en Austria, habría regresado para advertir personalmente a Lincoln sobre estos planes, documentando extensamente sus hallazgos en un libro dedicado a este tema, todo ello recogido también en la obra de Charles Chiniquy antes mencionada. Este recorrido histórico, se sostiene, adquiere mayor sentido al comprender que la Biblia sitúa el origen de este poder en Roma, permitiendo así rastrear cómo sus ramificaciones terminan alcanzando al protestantismo estadounidense contemporáneo.
8. Los testimonios militares y políticos del siglo diecinueve
Thomas M. Harris: el Papa Negro
El general de brigada Thomas M. Harris, médico y oficial de la Unión durante la Guerra Civil, describió a la jerarquía católica romana como un completo despotismo militar cuya cabeza visible es el papa, mientras que el llamado "Papa Negro", líder de la orden jesuita con rango de general, ejercería el control efectivo sobre la política general de la Iglesia, constituyendo el verdadero poder detrás del trono. Harris llegó a sostener que los Jesuitas habrían buscado desde el inicio mismo de la Guerra Civil la ocasión propicia para asesinar a Lincoln, calificando el asesinato como la política predilecta de esta orden.
Richard W. Thomson: los dos cuernos como de cordero
Richard W. Thomson, secretario de la Marina de los Estados Unidos, es citado describiendo a los Jesuitas como enemigos acérrimos de la libertad civil y religiosa, y afirmando que el general jesuita ocuparía el lugar mismo de Dios. Esta caracterización se conecta con la descripción profética de la segunda bestia de Apocalipsis 13, representada con dos cuernos semejantes a los de un cordero, símbolo que se interpreta como referencia a los principios fundacionales de Estados Unidos: la separación entre Iglesia y Estado, la declaración de derechos y la Constitución.
John Adams y la carta a Jefferson
John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos, habría escrito en 1816 a Thomas Jefferson expresando su rechazo a la restauración de la Compañía de Jesús, calificándola como un paso hacia la oscuridad, la crueldad, la perfidia, el despotismo y la muerte.
Si alguna vez hubo un grupo de hombres que mereciera la condenación eterna en la tierra y en el infierno, es esta sociedad de Loyola.— John Adams, 2.º presidente de los Estados Unidos (1735–1826)
Adams advertía además sobre la capacidad de estos agentes para disfrazarse bajo apariencias diversas, desde pintores hasta editores, escritores o maestros de escuela, convirtiéndose con el tiempo en expertos educadores de la juventud no católica y protestante.
Orestes Brownson: el testimonio de un converso
Orestes Augustus Brownson, intelectual, predicador y converso al catolicismo, es citado afirmando sin rodeos que la intención del papado sería apoderarse de los Estados Unidos con la ayuda de los Jesuitas y del clero católico en general. Se subraya el peso particular de este testimonio por provenir precisamente de un católico convencido de que la orden jesuita fue creada específicamente para destruir la libertad civil y religiosa que el protestantismo representaría.
9. Voces europeas y el nacimiento de los Illuminati
Paolo Sarpi, patriota, científico y reformador eclesiástico veneciano, calificó a los Jesuitas como una plaga pública y una plaga para el mundo entero, sosteniendo que de sus colegios jamás egresaría un alumno obediente a su padre, devoto de su patria o leal a su príncipe. El sacerdote Antoine Arnauld, por su parte, habría desafiado retóricamente a quien deseara provocar disturbios, revoluciones o la ruina total de su país a que simplemente llamara a los Jesuitas y les construyera magníficos colegios.
Ambos testimonios refuerzan, dentro de esta narrativa, el señalamiento del mecanismo educativo como herramienta central del objetivo papal de conquistar a Estados Unidos. Se menciona en este contexto la elección de Joe Biden como segundo presidente católico de la historia estadounidense, sugiriendo que detrás de ese proceso habría intervenido activamente esta misma estructura.
Adam Weishaupt y el origen jesuita de los Illuminati
Adam Weishaupt, filósofo jesuita alemán y fundador de la orden de los Illuminati, es citado describiendo el grado casi absoluto de poder alcanzado por los representantes de la Compañía de Jesús en Baviera, donde su condición de confesores y preceptores de los electores les otorgaba influencia directa sobre las políticas gubernamentales.
Lafayette y la advertencia sobre la libertad estadounidense
El marqués de Lafayette, estadista y general francés, es citado afirmando que si algún día las libertades de los Estados Unidos llegaran a ser destruidas, ello ocurriría por la sutileza de los sacerdotes Jesuitas católicos romanos, a quienes calificó como los enemigos más astutos y peligrosos de la libertad civil y religiosa, responsables además de haber instigado la mayoría de las guerras europeas.
Samuel Morse: ángeles de luz o ministros de las tinieblas
Samuel Morse dejó un testimonio extenso sobre la orden jesuita, describiéndola como una sociedad que, tras ejercer su tiranía durante más de doscientos años y amenazar con la subversión total del orden social, obligó incluso al propio papa a disolverla temporalmente, hasta que el papa Pío VII, coincidiendo con la formación de la Santa Alianza, la restauró en toda su plenitud.
Son comerciantes, abogados, editores y hombres de cualquier profesión, sin distintivos visibles que los reconozcan. Pueden asumir cualquier carácter, ya sea de ángeles de luz o ministros de las tinieblas, para cumplir su gran propósito.— Samuel Morse, inventor del telégrafo (1791–1872)
Esta capacidad de operar simultáneamente en bandos aparentemente opuestos se interpreta como la manifestación de un esquema dialéctico en el que se enfrentarían de manera aparente el globalismo económico y el nacionalismo religioso, cuando en realidad ambas corrientes servirían al mismo objetivo de control. Morse concluye señalando que estos agentes, sin ataduras familiares, comunitarias o nacionales, entregan su vida entera a la causa del pontífice romano, siendo reconocidos mundialmente por su astucia y su duplicidad, al punto de haber resultado intolerables incluso en países católicos como la propia Italia.
Este patrón de engaño y secretismo se conecta finalmente con la advertencia de Jesús respecto a no dejarse engañar, entendiendo el engaño mismo como el fruto característico de este árbol, así como con su enseñanza de que nada de lo que él hizo fue hecho en secreto, y que a nadie debería llamarse maestro ni padre.
10. Palabras finales: Charles Spurgeon y el llamado a la fidelidad
El cierre de este recorrido histórico corresponde a Charles Spurgeon, reconocido predicador bautista británico, quien advirtió que la escasa fe en el sentido común propio sería la única explicación posible para quien pretendiera confiar algún día en quienes históricamente demostraron reiteradamente su astucia y duplicidad.
Cuanto antes les hagamos saber a ciertos arzobispos y cardenales que conocemos sus planes y que no cooperaremos en nada con ellos, mejor para nosotros y para nuestro país. No a la paz con Roma es el lema tanto de la razón como de la religión.— Charles Spurgeon, "el príncipe de los predicadores" (1834–1892)
Spurgeon sostuvo que el propósito de este conocimiento no es impedir el cumplimiento de lo que la Palabra de Dios ya ha anunciado, sino simplemente estar preparados para sostener, individual y familiarmente, la fidelidad al Señor pase lo que pase. Aceptaba de antemano ser tildado de intolerante por sostener posiciones como estas, permitiéndose sonreír ante esa acusación cuando proviniera precisamente de la institución que dio origen a la Inquisición. Lejos de la imagen benévola de sociedad misionera y educativa que suele atribuírsele, la orden jesuita sería responsable, según este testimonio final, de algunos de los actos más atroces de la historia, habiendo combatido la verdad, aplastado la libertad religiosa e influido decisivamente sobre monarcas para moldear el curso de los acontecimientos según sus propios propósitos.
11. Las voces históricas de un vistazo
| Figura histórica | Rol | Idea central de su testimonio |
|---|---|---|
| Ignacio de Loyola | Fundador de la Compañía de Jesús | Usurpar la autoridad del príncipe con astucia y disimulo |
| Miguel Ángel Tamburini | 11.º Superior General | Gobierno secreto sobre China y el mundo entero |
| Napoleón Bonaparte | Emperador de los franceses | Orden militar orientada al poder despótico absoluto |
| Abraham Lincoln | 16.º presidente de EE. UU. | Influencia jesuita detrás de la Guerra Civil |
| Thomas M. Harris | General de brigada de la Unión | El "Papa Negro" como poder detrás del trono |
| Richard W. Thomson | Secretario de la Marina de EE. UU. | Enemigos de la libertad civil y religiosa |
| John Adams | 2.º presidente de EE. UU. | Advertencia a Jefferson sobre la restauración de la orden |
| Orestes Brownson | Intelectual converso al catolicismo | El objetivo papal de apoderarse de Estados Unidos |
| Paolo Sarpi | Reformador veneciano | "Una plaga pública y la plaga del mundo" |
| Adam Weishaupt | Fundador de los Illuminati | Origen jesuita del control educativo en Baviera |
| Marqués de Lafayette | Estadista y general francés | Instigadores de la mayoría de las guerras europeas |
| Samuel Morse | Inventor del telégrafo | Sociedad secreta capaz de operar en ambos bandos |
| Charles Spurgeon | Predicador bautista | "No a la paz con Roma" |
12. Mirando hacia adelante: la obra de Cristo en el santuario celestial
El recorrido por estos testimonios históricos no pretende convertirse en un fin en sí mismo ni fomentar el temor como actitud permanente, sino ayudar a reconocer con claridad la condición espiritual del mundo actual para poder entregarla a Jesús, transformando cualquier temor inicial en una fe segura y anclada en el amor. El verdadero propósito de exponer estos mecanismos es preparar a cada persona para lo que se avecina, tomando conciencia de que la batalla espiritual descrita se libra activamente, se perciba o no.
En este sentido, se reafirma que Jesucristo constituye la única respuesta genuina frente a estas realidades, y que en este mismo momento se encuentra desarrollando su obra expiatoria como sumo sacerdote dentro del santuario celestial, invitando a no quedarse simplemente esperando pasivamente el desenlace de estos acontecimientos sino a mantenerse activo en la fe mientras continúa desplegándose esta obra.
La invitación final retoma la propuesta inicial: acceder de manera gratuita a la guía de referencia de los doce puntos doctrinales, imprimirla, guardarla junto a la Biblia personal y comenzar a partir de allí un estudio bíblico sostenido que permita, además, entablar conversaciones significativas con otras personas.
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.— Salmos 119:105
Redacción y adaptación: Augusto E. V.
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